viernes, 18 de enero de 2019

QUE TRISTE, REBECA

Mientras desayunaba, miraba tuiter y me enteraba de que una mujer había aparecido muerta en Zaragoza y que presuntamente se sospechaba que podía ser un caso de violencia de género al aparecer su cuerpo en el domicilio de un hombre que se había suicidado en Teruel. Poco después, en el grupo de amigos de la facultad se compartía una noticia en la cual se decía que esa mujer era abogada. Sin dar los datos personales incialmente pero una media hora después, ya se sabía quien.

Que triste, Rebeca, cuando he leído tu nombre. No me lo podía creer. Mi mente y mi cuerpo ha tardado unos minutos en asimilarlo. Y he sentido una profunda tristeza mientras la noticia saltaba de grupo en grupo de whatsapp de abogados y yo solo podía decir que sí, que te conocía y que me había quedado sin palabras, helado, al enterarme.

Que triste tener la sensación de que no podía tragar la noticia, mientras tenía que salir de casa porque tenía una visita en el despacho y tenía que ser puntual. Que triste, tener que desdoblarse y continuar con la rutina del despacho sin poder aparcarlo mientras sigues impactado.

Que triste pensar que no es justo que esto le pase a una buena persona. Que a las buenas personas no deberían pasarles cosas malas. Y que la vida es injusta.

Que triste decirles a los clientes que estás en shock por lo sucedido pero tener que atenderlos sin que hagan el más mínimo amago que indique que su necesidad no es prioritaria. Que triste tener que despacharlos lo más rápidamente que puedas para ir corriendo e intentar llegar a la concentración convocada en el Colegio de Abogados.

Que triste ver a los compañeros impactados, pues eras muy apreciada, Rebeca. Que triste la sensación compartida de como podías pasar a ser una estadística o ser objeto de informaciones morbosas y que te diluyeras en ello.

Que triste asistir a las primeras elucubraciones sobre la causa de tu muerte. Que triste tener que decir, que me daba igual el motivo, que para mi lo verdaderamente importante es que te habían matado. La sensación de pena por la pérdida de una gran persona es indiferente fuera cual fuera el motivo de quien te quitó la vida.

Que triste tener que volver al despacho cuando no eres capaz de trabajar a ver si alguna notificación tiene un plazo imperante, tras dos días sin acceder al correo electrónico. Contestar mails de clientes con sus exigencias habituales ajenos a lo que muchos compañeros estabamos sintiendo en esos momentos.

Que triste tener la sensación de que si tu muerte no se hubiera catalogado como violencia de género no habría habido tantas concentraciones. Como si no te las merecieras por ser quien eras y fuiste.

Que triste que lo que se hable de ti sea sobre las circunstancias de tu muerte y no sobre tu calidad humana y profesional. Que triste que parezca que lo más importante en estos momentos sean los detalles morbosos sin importar el dolor de tu familia y seres más cercanos.

Que triste que el periodismo se convierta en airear datos que no deberían salir de tu esfera de intimidad. Que triste darse cuenta de que ese periodismo basura porque hay un montón de personas basuras a quienes les interesa ese morbo. Que triste que hagan conjeturas, critiquen tus decisiones y de manera directa o indirecta te culpabilicen de tu muerte. Que triste que se aproveche para criticar la reinserción de los presos tu muerte, cuando tu vida ha trabajado precisamente por la reinserción de los mismos y por el respeto y garantías de ejercicio de sus derechos como presos

Que triste.

domingo, 13 de enero de 2019

LAS ENTRADAS DE 2018 MAS VISITADAS

Como cada año recopilo las entradas más visitadas de 2018. En el 2017 no hubo una temática más destacada que otra y sí que hubo entradas que tuvieron muchas visitas siendo de las más visitadas en la vida de este blog. En este año han sido:

1. En primer lugar una entrada que se viralizó en la que expresaba algunas reflexiones sobre la sentencia de primera instancia de la Manada, pues directamente es la cuarta entrada más visitada del blog en todos sus años de vida.

2. El resto de las entradas se mueven en una misma franja de visitas, también buena para lo poco productivo de este año y la sensación de que cada vez se visitan menos los blogs. Así, también con notable número de visitas, al ser la novena entrada del blog más visitada en toda su historia, un comentario sobre el real decreto ley 9/18 sobre violencia de género.

3. En la tercera entrada pedía la dimisión del entonces ministro Rafael Catalá

4. En cuarto lugar una entrada divulgativa para dar consejos ante algunas reclamaciones de supuestas deudas mediante juicio verbal, explicando qué tienes que hacer si recibes una notificación de la misma.

5. Por último una entrada en la que apunto ideas para negociar unos baremos dignos para el turno de oficio.

Siempre hago una reflexión sobre los datos que indican cuales han sido las entradas más visitadas. Curiosamente hace poco contaba en esta entrada como durante este año 2016 ha bajado mucho la cantidad de entradas que he publicado. Paradójicamente dos de esas entradas están en el top ten de las más vistas del blog y hay que tener en cuenta que las más antiguas tienen la oportunidad de acumular visitas durante los años precedentes, así que de algún modo escribiendo menos, lo publicado ha tenido un mayor alcance, en un momento en el que sinceramente creo que se lee menos lo publicado en blogs, como ha ye dicho antes.

Veremos que nos depara este año.

viernes, 11 de enero de 2019

TURNO AGRADECIDO

Hace dos meses asistí en un juicio rápido por el turno de oficio a una persona que se enfrentaba a un juicio penal consiguiendo una sentencia absolutoria. Además de los perjuicios que toda condena penal conlleva, el golpe económico de la misma (por el pago de la responsabilidad civil) hubiese sido muy importante para él al estar en una situación económica muy delicada.

En todo momento, desde la atención inicial hasta el día del juicio, además de ser correcto y educado conmigo, mostraba una gran preocupación por la incertidumbre del resultado final. Tenía que ver también en ello el estar pasando por una mala racha personal y de salud. Esos momentos, a veces largos periodos de tiempo, en los que encadenas malas noticias y situaciones y andas superado por ello.

Al salir de la vista, esta persona me agradeció la defensa que había hecho y me dijo que se había sentido apoyado y defendido pasara lo que pasara con la sentencia.

Pero las sentencias tienen mucho peso y una tarea de esta profesión es comunicarlas al afectado, son el resultado del juicio. Al fin y al cabo de eso se tratan los juicios: de ganar y perder. Y una veces se gana y otras se pierde. Comunicar que se ha ganado es fácil, lo duro es llamar y decir que se ha perdido. A veces me cuesta un tiempo reunir el valor, según el caso. En este caso me alegré especialmente del resultado porque sabía que un mal resultado añadía más sufrimiento a una difícil situación y llamé inmediatamente para al menos aliviar esa carga.




El acusado, ya inocente (bueno, inocente se es en teoría siempre pero en la práctica no tanto) se alegró enormemente y a los pocos días contactó conmigo y dijo que quería hacerme un regalo, que se materializó el día de ayer, día en que por fin pudimos cuadrar agendas y entregarmelo.

La sensación ayer al finalizar el día fue muy distinta a la habitual en las últimas semanas. Animado y más motivado, con ganas de poner en marcha ideas, sintiendome bien en la relación con otros clientes que vinieron al despacho. Noté como una energía positiva salía de mi, y aunque era parte de un trabajo introspectivo de los últimos días conmigo mismo, sé que ayudó en mucho percibir la gratitud (tan inusual por otra parte) de esta persona en concreto.

Y sentí lo que compartí ayer en redes sociales. Que estos momentos y situaciones son lo bueno de la abogacía. Y que prefiero estas sensaciones por escasas que sean, esa valoración y agradecimiento de alquien que se jugaba mucho por tu trabajo y tu manera de haberlo defendido, a esos otros agradecimientos y complacencias de lameculos profesionales a quienes ostentan carguitos. La realidad de la abogacía es curtirse y pelearse en la trinchera para recibir muchos sinsabores y malos tragos. Y para disfrutar de días como el de ayer.

Lo de que cuando se quiera hacer un regalo a un abogado se piense en regalarle alcohol, lo dejamos para otro día :)

jueves, 3 de enero de 2019

COMIENZO DE AÑO BLOGUERO

Habitualmente final de año es un momento de reflexión sobre el blog. Esta vez toca al comienzo, dado que el año pasado 2018 he tenido bastante abandonado el blog o mejor dicho no tan cuidado como debería. Pero le veremos el lado positivo, la reflexión es de inicio y no de final. El enfoque tiene su importancia.

Como digo tengo la sensación de que no he prestado la debida atención a este blog. Las publicaciones han sido de 40 siendo el año anterior de 47. Debo sumarle las entradas de los otros dos blogs (50 entre las dos). Los datos son claros, menos publicaciones y más tiempo dedicados a los otros blogs. En términos de publicaciones conjuntas aproximadamente una publicación cada cuatro días, mejores cifras que el año anterior y una ratio adecuada para un blog (pero son tres).

He sentido muchas veces la dispersión de temas. Al hablar de muchas cosas variadas, no tengo claro de qué hablar ni de que me apetece hablar. Pero esencialmente se ha debido a llevar muchos meses con muy poco tiempo y con mucha carga de trabajo inmediata, que me acabó incluso generando un episodio de ansiedad en el mes de diciembre. Encaro por tanto este año con la obligada reestructuración de tareas, obligaciones y tiempo.

En ese tiempo, los blogs van a tener una doble vertiente. Escribir me sienta bien aunque tengo la impresión de que cada vez se leen menos los blogs. Pero aunque los lectores sean cada vez menores, es un grupo y un mundo en el que me apetece mantenerme. Sin descuidar el tiempo para otras cosas por donde creo que discurren los nuevos tiempos: la comunicación visual. Veremos donde se encaja esta última.

No creo que le de una vuelta a este diseño arcaico, sino que la evolución debería ser una página web nueva donde volcar contenido de los blogs. Ese es uno de mis deseos (tareas) para el año que entra.

Y como el año pasado, me gustaría que este fuera (esta vez sí) el año donde se materializara un evento (en condiciones) de blogueros jurídicos en la ciudad de Zaragoza, algo que ha salido en alguna conversación informal. Aunque no sé muy bien a quien le interesaría esto :)

En resumen, que el blog seguirá vivo y que la medida en que el mismo esté vivo también será un termómetro personal de mi propia evolución este año.

Gracias por seguir leyendo y seguir creyendo en la blogosfera jurídica.

jueves, 20 de diciembre de 2018

ASESINOS

Anda la sociedad conmocionada estos días con el asesinato de Laura Luelmo. El sospechoso del crimen es un expresidiario que acababa de cumplir condena de 17 años de prisión por haber matado a una mujer que iba a testificar en su contra en un juicio. Así que apelando a una reincidencia (y sin hablar con especialistas en criminología que nos indiquen cuales son las tasas de reincidencia) se ha calentado el debate en relación a la prisión permanente renovable y cualquier día sobre la pena de muerte. Muchos se preguntan. ¿Que se puede hacer con este tipo de personas?

Es normal que se haga uno esa pregunta pues es una pregunta que nos llevamos haciendo miles de años, probablemente tanto tiempo como somos seres humanos y vivimos en comunidad. Las respuestas a la misma han variado durante ese tiempo y resolver la cuestión no es fácil

Son más de 20 años ejerciendo de abogado y llevando muchos temas penales. Creo que una de las cosas que más sorprende a quienes no trabajan en esto es cuando hablo bien de personas que están presas. La mayoría de los presos con los que he hablado se han mostrado correctos y educados, tienen preocupaciones como cualquier otro y sorprende pues de alguna manera la gente tiene la necesidad de pensar que quien está preso, que el delincuente, es diferente. Una aproximación al código penal les indicaría lo que aprendí en las oposiciones al estudiar criminología. Que todos somos potenciales delincuentes. Que es fácil que cualquiera de nosotros cometa un delito. 

Se pueden contar con los dedos de una mano las veces que he sentido miedo hablando con uno de ellos, bien sea un cliente, un detenido o un preso. Y no me refiero a tener miedo por mi integridad física sino una extraña sensación de al mirar directamente a sus ojos sentir que enfrente tuyo hay algo frío y oscuro y que te pone inmediatamente en guardia y a la defensiva. Como si reconocieras a un depredador. Es una sensación extraña, atávica, algo que conecta con aquellos conocimientos pretéritos que almacenas, algo salvaje. Es como si te toparas con alguien que no es un humano.

Y es cierto que te haces esa pregunta, como cuando lees jurisprudencia penal y te adentras en determinados hechos probados y piensas qué persona puede ser capaz de tal salvajismo y brutalidad. Y es que como digo hay algunos seres humanos para los cuales la vida ajena no tiene ningún valor. Y eso no es una cuestión de machismo ni de otros ismos. Es algo distinto. Son personas que son incapaces de sentir empatía, que son capaces de hacer lo que el resto probablemente solo haríamos en circunstancias extremas o por salvar nuestra propia vida. Pero son pocos. 

Y una sociedad se define por como responde ante sus conductas. No seamos como ellos. Tengamos presente que hay cosas que sí que tienen valor, como los principios jurídicos, los derechos humanos, la humanidad. No los sacrifiquemos por deshacernos de ellos.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

MIEDO

Tengo la sensación de que nos encaminamos a una sociedad donde el miedo está cada vez más presente. Hace tiempo que le abrimos las puertas a ello en el plano jurídico con el derecho penal del enemigo donde determinadas cuestiones que hasta ese momento eran básicas y claras se difuminan en aras o con la excusa de combatir a quienes entendemos que ponen en peligro nuestro sistema occidental y nuestra sensación de seguridad. Por el camino, acogemos interpretaciones restrictivas de derechos fundamentales que afectan a todos (no solo a esos "enemigos") y determinados discursos que estaban en retroceso crecen y se exponen más abiertamente con la tranquilidad de que no se va a recibir un reproche al respecto sino todo lo contrario.

Como digo fuera del ámbito jurídico se habla mucho sobre el miedo. Sobre todo después de crímenes mediáticos como el de Laura Luelmo. El miedo es libre y a la vez peligroso. La sensación de miedo es respetable pero a la vez no reflexionamos adecuadamente lo que supone el miedo para una persona y para una sociedad. Es una esclavitud, una cárcel, unas cadenas. 

En el ámbito jurídico el miedo es agitado para reclamar medidas punitivas más severas (prisión permamente revisable), para atacar la presunción de inocencia, para permitir que se conozcan nuestro intimidad, para dinamitar elementos jurídicos que han costado muchos esfuerzos incorporar y normalizar en nuestras sociedades y cuya afectación afecta a derechos fundamentales.

Si el miedo es respetable, permitaseme decir que también ha de ser respetado el miedo de los juristas a lo que estas reacciones, peticiones y opiniones suponen en el ámbito del ejercicio de los derechos.



Pero voy a decir algo más que no tiene que ver con lo anterior. O sí. Cada vez me incomoda (voy a utilizar este verbo en vez de otros) más el miedo burgués del privilegiado. 

Miedo es lo que se debe sentir subido a una patera sin saber nadar mientras cruzas el estrecho con un fuerte oleaje

Miedo es lo que se debe sentir cuando tu ciudad es bombardeada en una cruenta guerra civil y salir a la calle puede convertirte en el siguiente muerto de un francotirador.

Miedo es lo que se debe sentir cuando no sabes si vas a tener dinero para pagar el alquiler o la hipoteca, cuando no sabes si te van a desahuciar o si tus hijos van a tener comida en el plato.

Miedo son muchas cosas, pero unas con más razón que otras.

lunes, 10 de diciembre de 2018

LA HORA DE LOS JURISTAS

¿Qué es el derecho? Si le haces esta pregunta a un jurista verás como le pones en apuro y que si la haces a diferentes tendrás respuestas distintas. Pero aún así, en todas ellas apreciaras unos elementos comunes. Así, el derecho regula y ordena, establece unas normas para todos para poder resolver y evitar los conflictos que se produzcan. De este modo, resolveremos de la misma manera las controversias y las personas sabrán como se resuelven, qué está dentro del ordenamiento y que no. Así que uno de esos elementos es el orden, el ordenamiento normativo.

Otra cosa en que estarán de acuerdo es que las normas han de ser precisas, de calidad, que sean entendibles y que resuelvan los conflictos sin que dejen aspectos de importancia sin regular.

Muchos de esos juristas estarán de acuerdo en que actualmente hay un exceso de normas que dificultan su conocimiento y que la calidad legislativa ha ido en peor. ¿A qué se debe esto? Podemos debatir mucho al respecto, pero en mi opinión tiene mucho que ver con males que actualmente aquejan a la política, pues son los partidos políticos los que detentan el poder ejecutivo y el legislativo que es de donde emanan las leyes, reglamentos y resto de normas. En la tramitación de las leyes y normas intervienen asesores y técnicos pero últimamente se aprecia que se realizan reformas sin la necesaria reflexión y pausa, sin que se oiga a los técnicos y especialistas de la materia porque se impone un criterio político de satisfacer la necesidad electoral y la convulsión social (vean el caso de la Manada) y como no puede ser de otro modo en estos tiempos que corren, que se haga cuanto antes y de una manera efectista sin pensar en si la norma es eficaz o eficiente.

Vivimos tiempos convulsos en política donde a esos partidos les importa más una decisión de maquillaje y postureo que les deje bien a ojos de un electorado para quien es más importante una necesidad dictada por lobbys de influencers que no una solución real al problema. Si nos hayamos sometidos al iimperio de la moda política, la cuestión se agrava al irrumpir una política de la "fake news" cuyo máximo exponente es el Trumpismo y las injerencias de terceros países y cuyos efectos vemos actualmente en nuestro país, Francia, etc.

Si la política y los actores legislativos se dejan caer por la realización de normas absurdas (la reciente ley de protección de animales de la Rioja regula los paseos que se deben dar a los animales domésticos), malas técnicamente solo para satisfacer al electorado feminista (propuesta de reforma del artículo 49 de la constitución), peligrosas dotando a la Administración de competencias sancionadoras de la opinión divergente, etc; y todo ello a espaldas, cuando no teniendo en contra a los técnicos y especialistas de la materia, solo puede conducir a generar un escenario donde se amplíen y multipliquen esos males políticos, en lo cuales por satisfacer el postureo electoral, nos dotamos como sociedad de normas que no van a garantizar la función esencial y originaria del Derecho sino que van a generar más problemas que soluciones, cuando no afección a derechos fundamentales.

Mientras tanto hay quien ríe estas gracias buscando el aplauso fácil (o el futuro cargo, por qué no) o toma decisiones sin la debida reflexión. Así me preocupa especialmente que en un momento en que con la excusa de perseguir el discurso del odio se atente cada vez más con la libertad de expresión, que el propio Consejo General de la Abogacía Española dedique el tema de un congreso sobre derechos humanos a ello. 

Creo que es el momento de que los juristas hagan una labor didáctica y explicativa de la importancia no ya del Derecho sino de la necesidad e importancia de un ordenamiento jurídico en el que no quepan estos excesos que son pura fachada, del peligro de manifestaciones públicas como decir que en la Constitución no se garantiza la igualdad o de reformas o excesos normativos cuya mala técnica insisto solo genera más problemas que soluciones.

El problema de fondo es que va a calar que el ordenamiento jurídico más que una garantía de paz social y de orden se va a convertir en una herramienta de la "fake politica" de problemas artificiales e intracedentes, variable según la veleidad de la opinión pública convenientemente alimentada y exaltada por las redes sociales y medios de comunicación que sirven de altavoz de esas "fake opiniones". De una política desustanciada, "palabro" que decimos por aquí.

Y esto es algo que solo lo podemos hacer nosotros. Nos jugamos mucho. No se, si me he explicado.