viernes, 1 de junio de 2018

ADIOS RAJOY. ADIOS CATALA

El triunfo de la moción de censura lleva consigo el cese del Gobierno y de los ministros. A expensas de quien sea el ministro o ministra de Justicia (hay que tener en cuenta el especial papel de Margarita Robles en esta legislatura) y teniendo la intención Sánchez de gobernar al menos unos meses, como ciudadanos preocupados por la Justicia deberemos estar especialmente vigilantes, al menos de los siguientes extremos:

- Tasas judiciales. Durante años he combatido las mismas integrando la brigada tuitera y en todo momento mantuve que no hay tasa buena. Me da igual que las tasas las paguen las grandes empresas, no entiendo un sistema de justicia en el cual haya que pagar tasas o depósitos.

- El colapso de los juzgados especializados en reclamaciones bancarias reconocido por el propio funesto ministro. Hay que tener en cuenta que el sistema de procedimiento previo que tantos criticamos fue defendido por Margarita Robles con malas palabras hacia los abogados

- la ley mordaza, una ley utilizada para llegar con sanciones administrativas a donde no llega la ley penal y de este modo restringir el uso de derechos mediante la generación de miedo a la sanción.

- Lexnet y por extensión todo lo que va aparejado a la Justicia Digital precisa parar, repensar, ir hacia atrás y abandonar unos proyectos que generan más problemas que soluciones.

- El incremento de dotación de medios deberá ser para más adelante, al haber manifestado mantener los presupuestos, pero se debe ir trabajando en cubrir las deficiencias en Justicia que muchos colectivos llevan denunciando desde hace tiempo

- El ministro debe atender las peticiones de los colectivos que trabajan en la Justicia, así las demandas de la naciente red de abogados (que une a abogados cansados de los desplantes y de que sus Colegios no les defiendan) como las peticiones de jueces y fiscales sobre todo en lo relativo a la independencia judicial.




Debemos tener presente que si ha caído este Gobierno ha sido porque Sánchez ahora sí que ha conseguido votos de partidos que en su día no consiguió, y que esos votos derivan de la reciente sentencia Gurtel y de que es difícil trasladar a la ciudadanía que apoyas a un gobierno de un partido en el que han hecho las prácticas que la sentencia recoge. Y que eso ha ocurrido porque unos jueces se han atrevido a condenar, otros (instrucción) a investigar, fiscales han llevado para adelante la acusación y un importante papel de algunas acusaciones, de abogados sobre todo los que pelearon para que se produjera la testifical de Rajoy, probablemente la parte más demoledora de la sentencia para él, y ariete de su destitución.

Los ciudadanos deberían ser conscientes de esto y de la importancia de los juristas en la defensa de derechos colectivos y por extensión los partidos políticos que hoy han celebrado la caída de Rajoy.

Desde el hacktivismo, creo que llega un momento para que estos colectivos, brigada tuitera incluida, trabajen duro. Sánchez necesita apoyos de los partidos que hoy le han apoyado o de Ciudadanos, y estos partidos deben ser la vía para sacar adelante proyectos de ley que llevan tiempo trabajandose por estos colectivos como la brigada tuitera o red de abogados.

sábado, 26 de mayo de 2018

V CERTAMEN MILLENNIUM

Ayer tuve la oportunidad de participar en el ya V Certamen Millennium de Derecho Internacional Privado. Quien me iba a decir a mi, que durante la carrera de Derecho y en parte importantísima por el profesor que sufrimos acabé aborreciendo el Derecho Internacional Privado, que iba a acabar dedicando buena parte de mi ejercicio profesional a la extranjería y que iba a acabar asistiendo, sin nadie que me apuntara con una escopeta, a un evento de estas características.

Mi presencia se debió sin duda a Pilar Diago, catedrática de Derecho Internacional Privado de la universidad de Zaragoza, alma de la Plataforma Millenium y a que ha sabido crear un equipo de importantes colaboradores y amantes de esa materia, como año tras año, motivar y animar a los alumnos en el estudio de la citada asignatura. Pilar no duda en usar las redes sociales como twitter, web, etc. para dinamizar la enseñanza y enganchar a esos jóvenes juristas. Como sufridor en su día de un profesor totalmente desmotivador, me encantan las iniciativas de Pilar Diago a la que le reconozco mayor mérito por realizarlo en un institución que como tal es caduca y reacia a los cambios.

El certamen Millenium conjuga por un lado la reunión de jóvenes científicos estudiosos de la materia, profesionales y alumnos, consiguiendo un equilibrio y armonía que parece mucho más sencillo de lo que es. A lo largo del mismo se suceden diferentes exposiciones, y tenía ganas de que la agenda me permitiera acudir para una vez visto como oyente, animarme a participar presentando una comunicación en alguna de sus ediciones.



Este año, la oportunidad de acudir fue directa. Pilar nos pidió a mi y a otro compañero y amigo, Roberto Ferrer, el ser asesores técnicos del Tribunal en una categoría concreta: carteles. Los alumnos realizan un cartel / poster en el que se expone un caso o tema de derecho internacional privado, confiando Pilar en nuestra mentalidad de nuevas tecnologías para valorar aspectos comunicativos de los citados carteles. Un planteamiento innovador y necesario, pues los juristas tienen una asignatura pendiente, la comunicación, e incorporar nuevas maneras y métodos de hacerlo es absolutamente innovador en una institución como la Universidad (y quien dice Universidad dice otras instituciones de juristas).

Como le decía a Pilar, valoro mucho sus iniciativas. Hacer cosas diferentes suele conllevar escenarios de hostilidad, pues hacer cosas supone dejar en evidencia a quien no las hace, y mantener una línea plana y continuista en las instituciones tiene mucho que ver con ocultar incapacidades. Y eso también podemos extrapolarlo a otras instituciones de juristas.

En resumen del día, conocí a personas y profesionales muy interesantes a las que espero volver a encontrar en un futuro, disfruté mucho del día, tuve la oportunidad de charlar con Antonio Ripoll, notario de Alicante, que nos seguimos hace tiempo en tuiter, y espero que siga habiendo muchos más certamenes MIllennium y ojala esta iniciativa fuera copiada por otras cátedras o se hiciera algún envento similar sobre materias concretas.

lunes, 21 de mayo de 2018

PARTICIPACION COLEGIAL: ENMIENDAS A PRESUPUESTOS

En diversas ocasiones he expresado mi opinión de que, siendo crítico con los sistemas de participación de los colegiados, es conveniente utilizar al menos los que se tienen. Así, al menos en lo que respecta a mi colegio, Zaragoza, es muy escasa la asistencia a las Juntas Generales y al uso de las enmiedas a los presupuestos de los Colegios.

Compartía con un asistente a las Jornadas de Extranjería una anécdota en relación a algo que a muchos colegiados nos parece anacrónico: los Coros de los Colegios de Abogados. Esta actividad cultural, que algunos compañeros (es difícil discriminar si muchos o pocos) consideran que no debe estar subvencionada con cargo a los presupuestos colegiales y que sea costeada por los cantores en cuestión. Me contaba (no voy a decir el Colegio en cuestión) como un compañero había manifestado vía enmienda a los presupuestos la anulación de la partida en cuestión y se había llevado una reprimenda con notable hostilidad.

Poco pueden presumir los Colegios de Abogados de fomentar la participación si los pocos cauces legales que se tienen, generan hostilidad hacia quien los usa. Los mecanismos democráticos están para usarlos, y así las enmiendas se someten a la votación de la asamblea, que para eso está, Y dice poco y malo de un Colegio que vea con hostilidad a quien plantea una iniciativa democrática.

Curiosamente hace dos años, en un momento de aburrimiento, estuve a punto de emplear mi tiempo en hacer una enmienda similar en mi Colegio. Hice otra antes y la del Coro se quedo sin hacer y luego como uno va saturado de tiempo lo deja estar. Esa enmienda que presenté tuvo poco recorrido pues la enmienda fue coincidente con una decisión ya tomada por la Junta (suprimir la revista de papel y que se cambiara por una revista telemática), pero la experiencia me sirvió (la recepción de la enmienda fue distinta y se entendió sin mayor problema) para comprobar que fui el único (ponga el adjetivo que quiera) que hizo algo así. El tramite de enmiendas parece un tramite sin uso alguno por los colegiados.

Soy hater declarado del Coro

No me gusta que en las organizaciones en las que estoy, con responsabilidades o sin ellas, no haya un clima de particpación y en ello tiene tanta responsabilidad quien teniendo la responsabilidad gubernativa de articular y abrir cauces de participación no lo hace ni lo fomenta, como de los integrantes por no usarlo.

Así que desde aquí, os animo a este año presentar enmiendas, la del Coro o la que sea, en todos los Colegios, y desde luego espero que la actitud de los mismos sea aperturista y no entiendan el ejercicio democrático de derechos como algo incómodo.

Si queremos criticar las instituciones, al menos demostremos en la práctica con su uso que los canales existentes son insuficientes.

Y si las enmiendas prosperan, de paso nos echamos unas risas :)

martes, 15 de mayo de 2018

NEGOCIACION DE BAREMOS DEL TURNO DE OFICIO

Anda el patio de los abogados del turno de oficio revuelto y descontento (los procuradores deberían estarlo por más razones, pues perciben auténticas miserias, pero no los veo revueltos ni exteriorizando su descontento) entre otras razones porque las retribuciones (indemnizaciones es la palabra técnicamente correcta) son como digo míseras y parece muy probable que en pocos días el ministro Catalá anuncie una actualización de dichos baremos que llamará a la engañifa pues con toda probabilidad no supondrá recuperar la actualización de cantidades desde que fueron congeladas años ha. El problema de partida es que ya entonces eran una mierda (se me permita la expresión) con lo cual si actualizas una mierda, lo que acabas teniendo es una mierda actualizada.

Quien dice Catalá, ministro de Justicia, dice otras Comunidades Autónomas pues en el despiporre autonómico de la atribución de competencias hay lo que se llama un territorio ministerio (dependiente del Ministerio de Justicia) y otras Comunidades Autónomas lo que hace que cada uno de esos territorios tenga unos baremos de retribuciones distintas y la sensación de enfado por agravio comparativo entre unos profesionales y otros según donde presten un mismo servicio (turno de oficio), pero esto es otra cuestión en la que no voy a entrar.

En lo que quiero entrar en esta entrada es en manifestar públicamente lo que considero que es un error de nuestros representantes en las negociaciones de los baremos con las Administraciones. Y si no es como yo digo, que me den la información al respecto y gustosamente, me retractaré de lo aquí indicado.

Cambiemos el escenario, y usted amable lector, imaginese yendo a comprar un coche. ¿Se acercaría al concesionario más cercano y compraría el primer coche que le entrara por el ojo y pagaría el precio que le indicara el vendedor? Apuesto a que la mayoría me contestará que no, que visitará varios concesionarios y varias marcas para tener como referencia cual es el margen de precios y poder tomar la decisión y negociar un precio con el vendedor.

Otro escenario, es víctima o abogado de una víctima de accidente de tráfico. ¿se sentaría en la mesa de la compañía de seguros y aceptaría la oferta que le hicieran? Seguro que también me contestan que no, que harían un estudio previo conforme a los baremos de accidente de tráfico para calcular cuales son las cifras correctas desde las cuales realizar una negociación con la compañía.

Entonces ahora me pregunto yo. ¿Cómo estamos negociando los baremos del turno de oficio?

Uno de los grandes déficits de los despachos de abogados es la incorporación de conocimientos de gestión empresarial a su actividad y lo vemos entre otras cosas, a la hora de fijar los precios. En mi opinión, para negociar correctamente los baremos se deberían de tener en cuenta, entre otras cuestiones, las siguientes:

a) los costes repercutidos, pues los precios han de tener en cuenta los costes de estructura necesarios para el desarrollo de esa actividad. Deberían estimarse unos costes / hora de gastos de despacho (despacho, luz, material, etc.)

b) debería hacerse una estimación de las horas dedicadas a un asunto medio, lo que debería incluir segmentar esos asuntos: no es lo mismo un asunto de familia (divorcio), que un despido, o que un ordinario civil o que un procedimiento administrativo de extranjería.

c) las horas (tiempo) de tareas burocráticas asociadas al turno de oficio, rellenar documentación, buscar la justificación, acreditación, etc.

d) retraso en el cobro. Desde que se inicia un procedimiento hasta su cobro (dependiendo de cada territorio aquí también tendremos que tener diferencias) pasa un tiempo que también ha de ser traducido en una contraprestación económica, pues lo que se está haciendo es financiar un servicio a la administración.

Así, que seguro dejandome algún extremo a evaluar, pues yo no soy quien tiene la responsabilidad de negociar estas cosas nos saldría una fórmula tal que así:

Costes hora + precio hora + financiación por retraso

Siendo las horas como digo, estudiadas previamente y segmentadas en una clasificación de asuntos y sumadas a las de tareas burocráticas.

Y luego solo queda determinar lo que entendemos por un precio hora digno, precio hora que a la hora de fijarse tendrá que tener en cuenta aspectos como el valor del trabajo que desempeñamos, nuestro conocimiento y profesionalidad, la responsabilidad inherente, etc. Que entiendo que no ha de ser el precio de mercado y que se puede ser flexible en esto. Y aplicando ese precio hora a la ecuación anterior tendremos una referencia de baremos a negociar.

Luego se les dice a los abogados, mire, usted va a cobrar a este precio neto / hora. Y luego ya cada cual, libremente y por su motivación y circunstancias decidirá integrar el turno o no integrarlo, pero habida cuenta que hay lugares donde hay compañeros que están prestando el turno obligados (sí, obligados) y que desde el Consejo General de la Abogacía Española se aplaudió con las orejas (yo creo que el día que se tire un cuesco el ministro la ovación será de órdago) la reforma de la ley de justicia gratuita que supone que legalmente estamos obligados a prestarlo, por lo menos que se haga con retribuciones dignas.

Y es que además, en una negociación si tú explicas de donde te sacas los números que pides, es más fácil obtener una respuesta positiva, que todo hay que decirlo.

Y ojo, que puedo estar equivocado y que haya sistemas mejores para la determinación de esos objetivos de negociación, pero por lo visto o aprendido parece que suelen reducirse esas negociaciones a objetivos de incremento porcentual, con lo que vuelvo a lo que decía al inicio. Si incrementas porcentualmente una mierda, lo que acabas teniendo es una mierda más grande.



El post está escrito desde la crítica (que tanto molesta y sus consecuencias tiene para este humilde autor del blog, pues es más fácil cargar hacia abajo que hacia arriba), pero desde la crítica constructiva a ver si sirve para mejorar el sistema y las negociaciones

lunes, 30 de abril de 2018

CATALA DEBE DIMITIR

Era difícil de superar a Gallardón pero parece que Catalá lo ha conseguido. Quien durante años exhibía las cualidades de un encantador de serpientes y dispensaba sonrisas sin reparo y utilizando las palabras que le escuché a José Muelas en su día sobre él "no se le conoce una mala palabra ni una buena obra", al final ha acabado exhibiendo malas palabras.

Gallardón había conseguido algo que hace años parecía imposible, que todos los denominados operadores jurñidicos se pusieran en su contra, así que Catalá pareció aterrizar en el cargo con una clara estrategia, la de dejar que las aguas se apaciguaran sin que llegaran a ser calmas. Para ello buscó evidentes aliados (no hay más que ver como Consejos Generales de Procuradores y Abogacía siguen sin decir nada malo sobre él) y aplicó la técnica Rajoy de dejar que con el paso del tiempo los colectivos jurídicos fueran cansandose y desistiendo de sus protestas. 

El colectivo de juristas sin embargo (tan atacado estos días) parece que tiene algo que le diferencia del resto de los ciudadanos (¿donde están aquellas masivas mareas? ¿aquellas protestas ciudadanas?) y es que aunque lento y con mucho protestón desde su casa y que poco da la cara, una vez movilizado para dificil que pare. Y ha seguido. Ha ayudado bastante una larga lista de afrentas por acción dolosa o culpable o por omisión:

- las deficiencias de Lexnet y del expediente digital

- la consolidada carencia de medios y ninguna voluntad por arreglarla

- ataques a la independencia judicial

- el maltrato económico tanto a los abogados del turno de oficio como a jueces, fiscales, letrados de la Administración de Justicia y funcionarios

- y sobre todo el desprecio a los profesionales en todos sus ámbitos



Pero el nivel de enfado y descontento ha alcanzado cotas inimaginables en el día de hoy hasta el punto de que todo tipo de profesionales de la Justicia, con todo tipo de ideologías, se han indignado ante lo que ha sido un ataque directo a la independencia judicial y con ello a todo el sistema jurídico. Ante la situación de indignación ciudadana por la sentencia de la Manada, como un sátrapa deseoso de contentar al pueblo exaltado, le ha ofrecido la cabeza del juez que se atrevió a emitir un voto particular en la citada sentencia.

No es casualidad que esto se produzca cuando jueces (y otros colectivos) anunciaban un calendario de movilizaciones con paros y amenaza de huelgas, y ha sido un claro anuncio más propio de películas de mafiosos de ejercicio de poder. 

Si estos días me siento orgulloso de esos colectivos que están pidiendo la dimisión, es porque lo están haciendo como medida de defensa del Estado de Derecho, de la división de poderes, de la recuperación de un sistema democrático pleno y del efectivo ejercicio de principios constitucionales. Todo eso está en esa petición de dimisión, y todo eso está amenazado con un Gobierno que mantenga como ministro de Justicia a alguien como Catalá.

Harían bien el resto de ciudadanos en entender esto y sumarse a esa petición. Y también el Consejo General de la Abogacía, de escuchar la indignación de tantos y tantos abogados y de una vez por todas dejar su actual posición de complacencia.


domingo, 29 de abril de 2018

SENTENCIAS INJUSTAS

Estos días hay una importante parte de la sociedad indignada por la sentencia de la Manada (y eso que ha sido condenatoria) mientras que las personas que profesionalmente trabajan en la Administración de la Justicia o cercanas a ello se encuentran manifiestamente superadas por esa reacción sin acabar de entender muy bien por qué se produce y sientiendose injustamente (y con razón) atacados.

Vaya por delante que desde ese ámbito cercano a la administración de Justicia debería salirse de la natural y normal reacción defensiva a indagar, preguntarse, cuestionar (en el sentido de averiguar) cual es la base y motivación de esa separación o fractura social con los que son sujetos pasivos de la Justicia y no veo que ninguna institución, asociación o colectivo vaya por allí.

Escribí hace unos días unas reflexiones sobre la sentencia  de la Manada sin ninguna pretensión más allá de sacar fuera de mi lo que personalmente me estaba generando esa fractura social. La entrada en cuestión se ha viralizado y hay quien públicamente me agradecido una labor pedagógica que no tengo, no soy ningún influencer, soy meramente un abogado sencillo abriendose al mundo desde su blog.

Pero con esta entrada sí que quiero aproximar al lector a lo que son las sentencias judiciales partiendo de un caso en que lo único que tiene en común con la sentencia de la Manada es su inmediación temporal, este fue un juicio que hice yo el miércoles, el día antes de la publicación de la sentencia.

Entremos en materia: un "robagallinas" con nula inteligencia criminal y actualmente ya cumpliendo por otras causas. Acusado de un robo con fuerza en un coche no hay prueba directa y solo un endeble indicio lo situa: lo que se robó en el coche fue una botella de Carlsberg y cuando un testigo lo ve en la zona ve que se le cae una botella de Carlsberg. Para entender mejor el ejemplo supongamos (naturalmente el robagallinas me dijo que era inocente) que verdaderamente fue el autor del robo.

- En mi opinión claramente no hay prueba suficiente para poder condenarlo, nadie le ha visto hacerlo y una botella de cerveza (aunque fuera Carlsberg) es un elemento lo suficiente común como para que podamos pensar que justo es la botella robada. La sentencia por tanto debería ser absolutoria. pero si la sentencia es absolutoria sería una sentencia injusta. Recordemos que es el autor del robo



- La sentencia considera que es prueba suficiente y es condenatoria. La sentencia condenatoria es injusta también, dado que conforme a la jurisprudencia sobre prueba indiciaria no hay prueba suficiente.

Observemos como en este supuesto, cualquier resolución judicial es injusta o dandole la vuelta es justa. Es justa si se condena al verdadero autor material del robo y es justa si se absuelve porque se han cumplido los principios procesales entre ellos el de in dubio pro reo.

Estamos hablando de un caso donde el perjuicio de los hechos  (fractura de cristal y botella de carlsberg) no supera los 200 euros. El daño generado al particular y a la sociedad (actualmente el autor está cumpliendo condena por otros  varios hechos) es prácticamente inocuo. Pero esto, sucede en todos los casos que se plantean en un juzgado.

Creo que este caso evidencia que la función de juzgar es compleja y difícil, la solución a la que se llega no siempre va a ser la correcta y sobre lo que es justo o no es justo llevo escribiendo siete años en este blog (su título es por algo). Llevo 20 años de ejercicio, me han condenado a inocentes, he ganado casos que no debería haber ganado y probablemente el regusto ante las resoluciones judiciales sea mayoritariamente amargo. Tengo el convencimiento de que tres veces me han prevaricado. Me he enfadado, en ocasiones he tenido que estar mucho rato gestionando mi emoción de tristeza antes de ser capaz de llamar a un cliente para decirle que hemos perdido el juicio. Ante cada resolución que no me ha gustado he estado autoanalizandome para ver en qué he podido fallar y si era por culpa mía. He sentido como una brillante estragegia y planteamiento era tumbada sin el menor rubor por un juez incompetente. 

Pero este es el sistema, es mejorable sin duda, pero no es un sistema podrido ni los jueces como colectivo hacen lo que les viene en gana. Me quedo con los muchos jueces que tratan de hacer justicia con las herramientas que tienen, la fundamental de ellas la legislación con la que nos dotamos: y de ella somos responsables los ciudadanos que nos sentimos injustamente tratados pues somos los que "elegimos" a nuestros representantes legislativos los cuales en estos momentos se están comportando como auténticos cretinos. 

jueves, 26 de abril de 2018

SENTENCIA DE LA MANADA: ALGUNAS REFLEXIONES A VUELAPLUMA

En el día de la publicación de la sentencia no puedo evitar realizar unas pequeñas reflexiones, poco técnicas sobre la sentencia de la manada. Veremos si el tiempo (últimamente escaso) me permite alguna entrada posterior técnica sobre algo que creo que es necesario: la opción del Tribunal por el delito de abuso y no la agresión (violación) sexual.

Pero fuera de estas cuestiones (no enlazo la sentencia pues indebidamente se ha difundido hasta el momento sin anonimizar los datos personales), creo neceario algunas reflexiones más sociológicas que no son extrañas a una sentencia que ha tenido una notable repercusión social. Y resulta difícil en estos momentos el atraverse a hacer análisis que sean objetivos y salgan de lo que parece que debe ser la línea común: una indignación exacerbada.

En primer lugar, confesar que no he leído íntegramente la sentencia (son 371 páginas) y a pesar de tener experiencia para acudir a lo más relevante, me sorprende la cantidad de profundos y sesudos análisis (ironía) en un tiempo record para el preciso para poder leer, asimilar y profundizar en esa cantidad de páginas.

Pero como digo quiero en esta entrada poner el foco sobre otras cosas que me parecen interesantes:

a) No es cierto que no se haya creído a la víctima (en tuiter se ha utilizado el hastagh #YoSiTeCreo entre otros). Me aventuro (no he sido parte en el juicio) a decir que se ha recogido íntegramente su versión en los hechos probados, y de hecho la lectura de las argumentaciones por las que se llega a la conclusión de que hay abuso con prevalimiento reiteran constantemente la versión de la víctima

b) Antes de leer la sentencia pensaba que la cuestión controvertida iba a girar sobre los hechos probados (autoengañado por presumir, aunque quizás no esté tan equivocado en mi intuición) que el Tribunal había tenido dudas sobre como se produjeron los hechos (si hubo o no consentimiento) y ahí tenemos un voto particular que indica que uno de ellos al menos cree que las cosas fueron de otro modo. Y no, salvo este voto particular, la cuestión no tiene que ver con los hechos probados, sino con la interpretación de si ese estado de shock en que estuvo la víctima es encuadrable en intimidación o no.



c) Estamos ante una interpretación jurídica que en una primera aproximación no comparto, y creo que las argumentaciones jurídicas que se dan para considerar que no hubo intimidación y que hay que encajar en abusos sexuales con prevalimiento es hilar muy fino. No me convencen. Me da la sensación también que ha habido debate sobre esta cuestión y que la sentencia ha sido redactada y reescrita varias veces, pues aparecen perdidas por la misma expresiones difícilmente compatibles con que no haya intimidación. Y para mí, insisto en esta primera interpretación, creo que el encuadre adecuado debería haber sido agresión sexual (violación)

d) Considero gravemente erróneas determinadas reflexiones que se hacen sobre el consentimiento, la resistencia y valoraciones subjetivas sobre que debe hacer una víctima de una violación. Precisamente en esta sentencia se parte de que no hay consentimiento y tampoco resistencia por el estado de shock en que está la víctima. Es decir, que la sentencia no manda ningún mensaje ni a favor ni en contra de la actitud a adoptar por una víctima ante una violación. Quien esté haciendo estas reflexiones no ha leído la sentencia.

e) Ese tipo de reflexiones además no ayudan en absoluto, en mi humilde opinión. Ante una situación hay que así hay que reaccionar sin pensar en las consecuencias jurídicas de la reacción. Las sentencias penales no nos marcan pautas de actuación como víctimas porque la mayoría de las veces, quien esta juzgando no se pone ni se pondrá en esa situación salvo que haya tenido una experiencia similar (lo hemos visto muchas veces en sentencias sobre legítima defensa, por ejemplo).

f) Me parece peligroso que la masa se quiera erigir en máxima justiciera y en poseedora de la verdad absoluta. Los procedimientos tienen muchos matices, y juzgar es muy difícil y quien juzga se puede equivocar, lo he visto muchas veces y supongo que lo seguiré viendo (mientras siga ejerciendo) . Lo menos que podemos pedir a un Estado de Derecho es garantizar que los juicios pueden hacerse sin presiones sociales. Al fin y al cabo los jueces imparten justicia en nombre del conjunto de la sociedad.

g) traslado aquí un minidebate que he tenido en tuiter al respecto (y que agradezco a sus participantes el poder haberlo hecho): las sentencias no han de ser ejemplarizantes, han de linitarse a juzgar lo juzgado y a imponerr la pena (en caso de condena) adecuada al caso concreto. Las sentencias no son educativas ni mandan mensajes colectivos. Me aterraría vivir en una sociedad así. Otra cosa distinta en que puedan generar y dañar una sensibilidad.

h) Y también recojo algo que he leido en tuiter, aparece clara una sensibilidad de las mujeres de que estas situaciones reciben un tratamiento judicial injusto. Y esa sensibilidad debe ser atendida y revisar el por qué de la misma.

J) Por último, los juristas en estas situaciones solemos pedir que antes de opinar se lea la sentencia en cuestión. Esto no signfica que se diga que no se pueda opinar o que no se pueda opinar sin conocinientos. No, no se dice eso. Se dice que se intente opinar (y criticar) teniendo conocimiento de lo que se critica. Y por otra parte, detenerse a leer, a profundizar y reflexionar, también hace que la reacción no sea emocional ni exacerbada, o que si lo acaba siendo, lo será plenamente justificada.