jueves, 18 de julio de 2013

MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL CON MILITANCIA POLITICA

Nuevo motivo de escándalo en el día de hoy al informar El Pais que según la información suministrada por Bárcenas al juez Ruz el actual presidente del Tribunal Constitucional "Pérez de los Cobos" habría pagado entre 2008 y 2011 cantidades asociadas a la cuota de afiliación como militante. Pero, esto es un ¿escándalo? ¿es motivo de ello? Es ¿nuevo?.

La ciudadanía anda algo alterada y se enfurece rápidamente con cualquier nueva información. Ha sido difícil encontrar entre tal algarabía opiniones con arrojaran algo de lucidez como en tuiter la de @angryjuez señalando en varios tuits la diferencia entre incompatibilidades y prohibiciones, y también la diferencia entre el ejercicio de juez o magistrado del poder judicial y la de integrar el Tribunal Constitucional que no es Poder Judicial, y que la ley orgánica del Tribunal Constitucional extiende a sus componentes las incompatibilidades de la ley orgánica del poder judicial y no las prohibiciones.


    1. A ver. El Presidente del TC NO es Magistrado. La CE dice que tienen mismas INCOMPATIBILIDADES que Jueces, no mismas PROHIBICIONES (1)

Y recomiendo la lectura de este blog derechoconstitucional.es donde se explica con bastante precisión esta cuestión. El artículo 19.1 de la ley orgánica del Tribunal Constitucional es preciso y prohibe a los magistrados del Tribunal Constitucional, entre otras cosas el desempeño de funciones directivas en los partidos políticos, luego a sensu contrario, si lo que se prohibe es el desempeño de las funciones directivas no se prohibe la participación sin funciones directivas.

Artículo diecinueve
1. El cargo de Magistrado del Tribunal Constitucional es incompatible:
primero, con el de Defensor del Pueblo; segundo, con el de Diputado y
Senador; tercero, con cualquier cargo político o administrativo del
Estado, las Comunidades Autónomas, las provincias u otras Entidades
locales; cuarto, con el ejercicio de cualquier jurisdicción o actividad
propia de la carrera judicial o fiscal; quinto, con empleos de todas clases
en los Tribunales y Juzgados de cualquier orden jurisdiccional; sexto,
con el desempeño de funciones directivas en los partidos políticos,
sindicatos, asociaciones, fundaciones y colegios profesionales y con
toda clase de empleo al servicio de los mismos; séptimo, con el
desempeño de actividades profesionales o mercantiles. En lo demás, los
miembros del Tribunal Constitucional tendrán las incompatibilidades
propias de los miembros del Poder Judicial.

¿Es por tanto un escándalo? En tuiter he afirmado que sí, que es escandaloso. Porque una cosa es el cumplimiento de la legalidad y otra muy distinta lo correcto, lo limpio, lo adecuado, y en las actuales circunstancias es bastante poco edificante y de muy poca sensibilidad que ocurra algo así.

¿Pero es nuevo? No. El sistema de elección de los miembros del Tribunal Constitucional y la deficiente cultura democrática de nuestro sistema de partidos ha conducido a que en vez de configurar un Tribunal Constitucional con miembros de reconocido prestigio (como el concurso tuitero de #AdivinaAlJurista) los partidos políticos repartiendose los cargos a elegir introducían en el mismo a juristas, de los cuales no voy a discutir ni su capacidad ni mérito, pero sí su sistema de elección, por afinidad e interés.

Nada nuevo pues no es nada reciente. Y nada nuevo pues ya escribió hace muchas décadas sobre esta cuestión el jurista alemán Carl Schmitt cuando criticaba este tipo de órganos señalando precisamente que se trataba de tribunales políticos. Lo cual comparto plenamente, y no ahora, sino desde que estudié esta cuestión hace casi 20 años, con lo cual es un órgano cuya propia existencia supone ya su propia politización.

Hace bien la ciudadanía en escandalizarse, sobre todo porque uno tiene la sensación de que ya este tipo de cosas se hacen con una absoluta falta de respeto, sin cortapisas ni vergüenza. Pero hubiera hecho bien la ciudadanía en ser más vigilante durante la vida en "democracia" de hacia donde nos conducía este sistema bipartidista, de haber criticado en este caso la mala configuración del Tribunal Constitucional por intereses políticos y quizás no estaríamos en esta situación actual.

En esta sensibilización tenemos un papel importante los juristas, aquellos que entendamos que hay que estar comprometidos con la sociedad. Y ha llegado el momento ya (bueno, para septiembre, como los malos estudiantes) de movilizarnos y señalar la importancia de este tipo de cuestiones (ahí tenemos la reforma del CGPJ). O dicho en lenguaje tuitero hay que movilizar el #AK47

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