sábado, 22 de noviembre de 2014

EL AVALISTA. FIGURA PELIGROSA

Algo deficiente pasa en una sociedad cuando tiene más repercusión la entrada en prisión de una tonadillera o se le da cobertura televisiva a la muerte de la Duquesa de Alba, mientras si no fuera por las redes sociales que se han calentado como tantas veces, pasaría sin saberse el drama de una anciana desahuciada por estar como avalista de un préstamo (aquí puedes leer la noticia)

Viene bien recordar y dar a conocer la difícil posición y lo peligroso de la figura del avalista, que claramente expresa el artículo 1822 del Código Civil, primero de los dedicados a la fianza, por la cual el fiador se obliga a pagar o cumplir por un tercero en caso de no hacerse por este, lo que indica como el avalista queda a expensas de la acción (o mejor dicho de la inacción, el no pagar, el no cumplir) de ese tercero, respondiendo con sus propios bienes, la mayoría de las veces incluso sin necesidad de que previamente se haya procedido contra dicho tercero (beneficio de excusión)

El beneficio de excusión implica que no debe irse contra los bienes del avalista en tanto en cuanto no se haya procedido previamente contra todos los bienes, que se complementaría con el de orden, el de que previamente a reclamar al avalista se ha de reclamar al deudor principal y división en caso de cofiadores, por el que se dividiría la responsabilidad entre los existentes. Todo ello siempre y cuando no se "pacte" la solidaridad.

Y subrayo o entrecomillo el pacto, porque lo cierto es que ese pretérito código civil que según me explicaban en la facultad partía de un principio de igualdad entre las partes, poco tiene que ver en la actualidad con la realidad social y mucho menos en estos ámbitos en los que se suele mover el aval, cuando se contrata con entidades financieras o especialistas del préstamo en donde la igualdad es inexistente, sobre todo cuando el que pide prestado lo hace en situación de abrumadora necesidad y la negociación como tal es inexistente, por lo que lo habitual es que el avalista, muchas veces sin conocer el real alcance lo firmado, acepta una deuda solidaria renunciando a los expresados beneficios de excusión, orden y división.



Y quienes estos días al comentar la noticia de la desgraciada anciana manifiestan tener la empatía de un kapo de un campo de concentración nazi (aplico yo mismo la ley de Godwin) están obviando, interesadamente o no la realidad de que lo habitual en este tipo de situaciones es que nos encontremos ante un supuesto de abusividad por falta de negociación de las cláusulas (extrapolando la sentencia del TJUE del caso Aziz sobre cláusulas abusivas y nulidad de las mismas) en el contrato de préstamo; algo que resulta por otra parte difícilmente admitido en el marco de un proceso judicial de ejecución, tan propio a lavarse las manos en estos casos como el histórico Poncio Pilatos (por no hablar de la más que probable abusividad de los intereses pactados).

Pero como no conozco el caso en particular no entro en mayores consideraciones y si he hecho las previas manifestaciones lo hago con la mera intención de resaltar para el lector que se encuentre ante la situación de avalar, la peligrosidad de lo que se le viene encima y su soledad ante el peligro.

La cuestión se agrava con el hecho de que el proceso de ejecución suele suponer un lucro indebido, aunque legal, para el ejecutante dado que si nos hayamos ante un supuesto de subasta de un bien inmueble, hay una diferencia entre el valor del bien y el valor de adjudicación, valor que será inferior al del bien algo que señale en una de las primeras entradas de este blog a raíz del intento de una resolución de la audiencia provincial de navarra de solventar esta injusticia legal.

Veía la impactante foto con la que ilustro esta entrada, del fotógrafo Andrés Kudacki de AP, que creo que ha sido determinante para alimentar la indignación de tantos ciudadanos, y no paraba de pensar en los esfuerzos que dicha anciana y su familia habrá hecho durante toda su vida, las privaciones de recursos y sacrificios para poder tener esa vivienda que se ha volatilizado por aplicación de la ley, sí, pero generando insisto una situación absolutamente injusta, parcialmente reparada por la generosidad de un club de futbol, el rayo Vallecano,que va a ayudar a esta pobre señora.

Y también de como han reaccionado las redes sociales, algo sobre lo que hablamos el jueves pasado en el seminario 20 y del que tengo una entrada resumen por publicar, en particular cuando Javier de la Cueva hablaba de no quedarnos en las acciones dentro del teclado, es decir, del riesgo de que el activismo se quede solo en internet, en un clik, en un montón de tuits, en un trending topic y por ello obviemos las acciones fuera de teclado dirigidas a solucionar el problema.

Muy probablemente en este caso las acciones dentro del teclado hayan generado esa acción fuera del teclado. Pero aún así quedan acciones fuera del teclado para solventar esta problemática, que es de lo que hablamos en ese seminario, de trasladar el conocimiento jurídico y que la gente actue de una manera informada, y por que no, de establecer una modificación legal que haga irrenunciables esos beneficios (leves, ligeros) del avalista.

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