viernes, 30 de marzo de 2012

Y TRAS LA HUELGA ¿QUE?

Parecida pregunta me realizaba ayer, a los pocos minutos de finalizar la jornada de huelga. No solo entonces me la hice, también los días previos a la misma.


Me resulta sorprendente (o quizás no) la virulencia con la que desde determinados sectores se ataca al ejercicio de un derecho constitucional, el derecho de huelga. Claro que quizás no me sorprenda tanto, cuando se ha normalizado un determinado discurso que ataca a otros derechos similares, como el derecho a libertad sindical. Que no decir de la propia esencia del derecho al trabajo, en mi opinión reducido a una parodia con una reforma laboral como la recientemente practicada, pues se legitiman unas condiciones laborales para los trabajadores que en mi opinión hacen incompatibles los términos trabajo y derecho, pues los trabajadores se han visto privados de la práctica totalidad de sus derechos, quedando en gran indefensión ante abusos empresariales.


La huelga es el ejercicio de violencia revolucionaria. Creo necesario, en esto, y en todo, tener los conceptos claros y llamar a las cosas por su nombre. Desde esta perspectiva, para mi, regular la huelga supone desnaturalizarla, pues la regulación de la misma va contra el propio concepto de huelga.


Dicho esto, debo añadir que en mi opinión las protestas sindicales, están completamente desfasadas. Desde su perspectiva hay que paralizar el pais, sin darse cuenta que en determinadas profesiones, como la mia, las deficiencias del sistema las combatimos trabajando, y no haciendo huelga. De ello que ayer, acepté integrar un refuerzo específico del turno de oficio con motivo de la huelga general, así como que no hice huelga entre otras cosas, por tener que hacer una demanda contra un despido objetivo o por atender mis obligaciones derivadas de mi pertenencia al servicio de orientación penitenciaria. Como yo, otros sectores.


Más allá del pulso al gobierno, cuando todos sabemos que el gobierno no va a modificar su postura, y que a quien atiende y escucha es a los denominados "mercados" y a la UE (quien fuera o fueren), los sindicatos han de hacerse la pregunta que encabeza el titulo.


Mucho me temo, que los sindicatos entenderán como un éxito las al parecer masivas manifestaciones, sin comprender que una huelga no ha de enfocarse como un éxito de convocatoria, sino sobre si consigue sus objetivos, en este caso, atenuar la reforma laboral. Por otra parte, estoy convencido que no entenderán que gran parte de los manifestantes, una gran parte diría yo, son críticos, muy críticos, con los propios sindicatos.


Si queremos no retroceder en derechos, que la situación económica que ya grava de por sí a los más desfavorecidos no traiga normas que incrementen la desprotección y la desigualdad en las leyes laborales, o que la gente reciba una retribución justa por su trabajo; en definitiva si queremos equidad en las relaciones laborales, las protestas deben abandonar posiciones y conceptos decimonónicos (máxime cuando hace décadas que los sindicatos perdieron cualquier pretensión revolucionaria) y adaptarse a los nuevos tiempos, efectuando acciones sostenidas en el tiempo y más acordes a la sociedad actual. Dudo mucho que sean capaces.


No puedo dejar de terminar esta reflexión con lo más grave ocurrido ayer. Tenemos una política, que para colmo de los males es ministra, que no sabe donde reside la soberanía popular. Y que ni siquiera se plantee la dimisión. Estas cosas, son el termómetro de nuestro nivel democrático.

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