jueves, 19 de noviembre de 2015

ESTRES

El tiempo transcurre veloz e implacable. Hay a quien se le hacen las semanas largas, las mías transcurren a toda velocidad. Cuando me quiero dar cuenta ya es jueves con la sensación de un montón de tareas pendientes. Y tras un viernes vendrá un lunes, y tras una semana otra semana y así cuando te quieres dar cuenta se aproxima el final de año. Y aproximarse el final de año me traslada a un año atrás, a esta entrada que titulé agotamiento.

En ella expresaba a donde me había llevado un ritmo profesional y personal endiablado, a una crisis de ansiedad como no había tenido nunca. Y desde entonces y a lo largo de este año algo cambió. No es lo único que cambió en mi vida, muchas cosas importantes han cambiado. Pero había conseguido mantener el estrés controlado, ese caballo tan dado a desbocarse estaba sujeto en todo momento por las riendas porque aprendí que ser feliz implica ser dueño de tu tiempo y ser dueño de tu tiempo implica saber lo que quieres y cuando lo quieres, y destinar a ello el tiempo. Y no que llenes el tiempo con cosas que no sabes por qué estás haciendo o que el propio tiempo o la falta del mismo tome el control sobre tu vida, sobre tu humor, sobre tus dedicaciones y afecte a tus emociones.



Hoy de repente siento que el estrés se desboca, la sensación de falta de tiempo para hacer todo lo que tengo que hacer, me he sentido como esos días que me llevaron al agotamiento. Así que he parado. Sí, cuando tengas esa sensación no te dejes arrastrar. Para, respira, observa, reflexiona. ¿qué es lo que quieres hacer? Porque lo que tienes que hacer no necesariamente coincide con lo que quieres hacer. Y ten claro a lo que quieres destinar el tiempo, y que tienes que tener tiempo para ti mismo.

Y no te dejes arrastrar por la incompetencia ajena, por el egoísmo de terceros, identifica los factores estresantes y no te dejes arrastrar por ellos.

Así que he parado, he respirado, he reflexionado, he escrito esta entrada, he cogido las riendas del tiempo. Y ahora empezaré a solucionar.

Aunque me falte el tiempo

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