miércoles, 27 de enero de 2016

Y TÚ DEFENDERÍAS A ...?

Que estudiante de derecho no se ha oído esa pregunta. Y sobre todo que abogado. Ayer una noticia que impacta, un bebé de 17 meses arrojado por una ventana fallece, y además con evidencias de abusos sexuales. Leer jurisprudencia de sentencias penales suele ser impactante en ocasiones, hay relatos de hechos que estremecen de brutal salvajismo. Pero si algo me resulta especialmente incomprensible en mi razón, y entiendo que le pasa a la generalidad de la gente, es hacer daño a un bebé. Imagina matarlo. Quién puede ser capaz de hacer algo así? 


Como jurista y abogado uno sabe que el derecho, el derecho penal, poco puede hacer ya en este caso. Reparar el daño? En absoluto. Esa pobre criatura no volverá a la vida, así que ya solo se trata de que quien comete un crimen así reciba una pena, la establecida, y que dicha pena se ajuste al desvalor de lo injusto pues resulta claramente un crimen execrable y repugnante. Pero como jurista añado que dicha pena sea impuesta tras un juicio justo, en que la prueba practicada indique quien ha sido el culpable. Y ya puestos que la pena tenga un sentido más allá del castigo retributivo y que sirva de algo (resocializacion).

El problema es que todo ese añadido no debería ser puesto como jurista sino como ciudadano. Es decir, que todo ciudadano debería tener claro ese añadido. No es así.

La realidad es bien otra. Estos crímenes despiertan al animal que muchos llevan dentro, al que se tomaría la justicia por su mano, al propenso a escudarse en la masa para realizar un linchamiento (ahora más fácilmente propiciado por las redes sociales). Ve uno como en portadas de periódicos sale la foto de un presunto (no hay sentencia) culpable y recuerda cuando pasó lo mismo hace unos años en Canarias con alguien que era inocente. Y también lee como asociaciones se personarán para pedir penas lesivas a los derechos humanos como es la presión permanente revisable.

Las alimañas no son solo quienes cometen execrables crímenes, hay otras, hienas que acechan en manadas, buitres que aprovechan las desgracias, carroñeros que utilizan el dolor para buscar publicidad.

Por qué me niego a pensar que son comportamientos humanos y por eso los asocio a animales. Porque a pesar de todo quiero seguir creyendo en el ser humano y pensar que todos esos comportamientos no son generalizados.

El problema no es quien defiende a esos crimínales. El problema es que no se entienda la necesidad de defender con garantías a esos criminales.

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