jueves, 5 de marzo de 2015

PROCESOS

Acostumbrados a buscar soluciones no siempre las encontramos para nosotros. En casa del herrero cuchillo de palo, dice el refrán, y es cierto que los abogados somos los peores abogados de nosotros mismos, anteponiendo los problemas de otros a los de nosotros mismos.

Expuesto un caso ante nosotros hacemos una primera evaluación para poder ubicarlo en el área correspondiente. Después haremos un análisis estratégico de como afrontarlo para ganarlo, pues entendemos que esa es la labor encomendada, afrontándolo desde parámetros de vencer en vez de ganar ganar. Y desarrollada la estrategia necesaria la aplicaremos al proceso correspondiente con el objetivo de conseguir el resultado que queremos.



Solemos decir que los abogados no descansamos y que lo somos veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Así que es fácil que nos comportemos así con nuestros propios problemas y si no sabemos la norma aplicable, ni desarrollamos la estrategia, tampoco sabemos el proceso a aplicar, si nos falta todo o parte de ello, acabemos perdidos.

Pero quizás en el fondo sea porque no hay que hacer nada de eso, al igual que nadie nos va a dictar sentencia y porque en definitiva no debamos ganar.

Quizás simplemente a veces la solución sea la pérdida.

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