martes, 1 de diciembre de 2015

INMEDIATEZ APREMIANTE

Estos días he vuelto a la Universidad como profesor del master de acceso a la abogacía organizado por la Universidad de Zaragoza en colaboración con el Colegio de Abogados de Zaragoza. Este año por circunstancia ajenas a los que nos encargamos de la docencia en la asignatura titulada Teconología aplicada se ha visto reducida la duración de la misma pues seguimos sin que se acabe de entender la importancia de estos conocimientos para el ejercicio profesional en la programación de ese master aunque mi experiencia con los alumnos es que este año son muy conscientes de la conveniencia de formarse en estas cuestiones. Al ser reducido el tiempo no puedo ir más allá de quedarme en una serie de planteamientos generales y transversarles correspondiendo al otro profesor la profundización en algunos de ellos.

Fruto de este posicionamiento en el que reflexionamos sobre la influencia de la tecnología en el desarrollo de la abogacía algo que este año se ha visto reflejado en que por ejemplo el congreso nacional de la abogacía ha tenido esta cuestión como elemento esencial y fruto sobre todo de este nuevo enfoque obligado como digo por la reducción del tiempo, no puedo dejar de sacar experiencias y reflexiones enriquecedoras.

Lo cierto es que los avances tecnológicos suponen una cada vez mayor incorporación del uso de las nuevas tecnologías a nuestras vidas modificando sin que nos demos cuenta hasta qué punto nuestros hábitos cotidianos y nuestras pautas de comportamiento. Si esto ocurre en nuestro día a día necesariamente se están produciendo modificaciones en nuestro ejercicio y desarrollo profesional.

De un tiempo a esta parte noto como en la relación con los clientes y con otros profesionales se ha instaurado una conducta cada vez más exigente. Observo que una queja habitual de clientes descontentos con abogados es la "dificultad" para contactar con los mismos. No deja de ser algo chocante con la mayor capacidad actual de poder tomar contacto con un profesional, pues hemos incorporado no solo la telefonía móvil que va allá donde nos desplazamos, sino las facilidades generadas por el email cuando lo normal es que tengamos smartphones con tarifas de datos, e incluso la utilización (indebida) de aplicaciones de mensajería como Whatsapp, por poner solo unos ejemplos. Lo cierto es que por tanto la queja denominada como dificultad de contacto no deriva tanto de la existencia de medios de contacto (que los hay) como de la inexistencia de respuesta, o mejor dicho de una respuesta en tiempo.

Veo que en el uso cotidiano de estas tecnologías se extiende una conducta apremiante en la respuesta. El hecho de tener en nuestras manos herramientas que posibilitan mandar un mensaje inmediatamente (en el momento que decidimos comunicar) no significa que la otra persona esté en la disposición o quiera comunicar inmediatamente. Sin embargo, esa conducta apremiante se vuelve exigente. Por lo general se exige una respuesta inmediata y si no la hay el emisor que espera respuesta se desasosiega, se pone nervioso y ansioso. Como curiosidad hace unas semanas señale educadamente esta cuestión a una abogada que esperaba ansiosa la respuesta de otra por whatsapp. Su respuesta fue airada, enfadada y ahora si me ve por el juzgado hace como que no me ve.

Observo como digo como se extiende esta conducta en el ámbito profesional, no solo en la exigencia de respuesta en un tiempo que el emisor considera "razonable" (cada vez más corto) sino también en la respuesta a la necesidad. El cliente cada vez es menos paciente en la espera de nuestras acciones e incluso de resultados.

Independientemente de que seamos conscientes de que no es un comportamiento ni razonable ni correcto, y en muchas ocasiones injusto, es algo que se está imponiendo y que desde los despachos deberemos atender suponiendo por tanto introducir mejoras en la comunicación y en la atención, introducir nuevos canales de comunicación, mejorar las webs; pero también en la gestión interna del despacho para que los encargos estén en funcionamiento en el menor tiempo posible. Y todo ello sin que suponga una merma en la calidad del trabajo realizado, pues a menor tiempo dedicado puede ir asociado una reducción de la calidad.

Como en tantas otras cuestiones profesionales, la gestión del tiempo se convierte en algo esencial.

domingo, 22 de noviembre de 2015

DECIDE JUSTICIA

Escribo esta entrada mientras vuelvo de Madrid tras un fin de semana intenso. El viernes se realizó un encuentro de activistas entendiendo por ello personas implicadas y comprometidas por mejorar la justicia. Un encuentro abierto con abogados de todo tipo y de todas partes del estado, con responsabilidades institucionales y sin ellas, con jueces y magistrados de diversas asociaciones y no asociados, con los que ahora se llaman letrados de la administración de justicia, con funcionarios, periodistas y todo tipo de profesiones y ocupaciones. Quien no estuvo representado fue porque no pudo o no quiso, dado que se trataba de un espacio abierto donde concurrieran todas esas personas que sin protagonismos ni intereses hacen un elogioso esfuerzo por mejorar como entienden (faltaría más que alguien que no hace nada venga a decirles como han de hacer las cosas) la administración de justicia.

El encuentro sirvió para hablar de situaciones que ya sabíamos pero que no debemos olvidar, como la falta de medios en Justicia o la necesidad de avanzar en un modelo que garantice la independencia judicial. Sirvió para darnos cuenta de la union de esos colectivos en la búsqueda de intereses comunes. Para tender puentes y animarnos a seguir trabajando juntos.

En la parte que a mi me toca incidí en la importancia de ser conscientes de lo que somos como activistas de la conocida y reconocida brigada tuitera. En llevar a gala nuestros éxitos y nuestras acciones. En recordar que es lo que nos define y nos ha convertido en un modelo de movimiento ciudadano. En prestar atención a los riesgos que pueden poner en peligro lo que hacemos. Y en recordar que más allá de nuestro funcionamiento en enjambre lo que nos hace fuertes es el grupo.



Me siento orgulloso, feliz y contento de pertenecer a este grupo que como dice Jose Muelas, sin dinero, solo con nuestro esfuerzo personal hemos conseguido grandes acciones. Ese esfuerzo desinteresado se demostró en todos los que acudieron el viernes, motivados por esa pertenencia al grupo, algunos de ellos desplazándose a Madrid solo para eso. Hay cosas que se demuestran con hechos y no con tuits. Y el viernes se demostraron muchas cosas: compromiso, ganas de seguir cargando, pertenencia a un grupo y sobre todo a destacar de los asistentes la inmensa calidad humana de los mismos. 

Fue un día especial como activistas. Sentirnos reconocidos y valorados por importantes asociaciones de profesionales jurídicos que quisieron estar ahí y no fallar, demostrando implicación y generosidad. Con decanos que entienden el potencial colaborativo de un movimiento de ciudadania auto organizada como es la brigada. Por activistas que a título individual acudimos porque nos sentimos brigada y amigos, camaradas en el esfuerzo. Disfrutamos de la sorna y gracia de Jaime y de la emocionante claridad de Muelas. Disfrutamos gracias al esfuerzo de compañeros de Madrid que consiguieron una organización perfecta siempre atentos a cuidarnos.

Pero sobre todo fue especial por reforzar ese grupo que todavía conseguirá más éxitos. Al tiempo.

Disfruta tu también. Únete a la brigada. Seguimos cargando.

viernes, 20 de noviembre de 2015

DIA DE JUSTICIA

Hoy es otro 20 de noviembre especial. Desde la aprobación de la infame ley de tasas judiciales el día 20 se ha convertido para muchos juristas y no juristas en un día de reivindicación. No sólo contra las tasas judiciales sino en búsqueda de una justicia eficaz y con medios, independiente y accesible y por tanto sin tasas judiciales. En esos tres aspectos se resume mucho. Una causa por la que merece poner el esfuerzo.

Esa lucha de ya cuatro años ha generado muchas cosas positivas, entre ellas un grupo cohesionado de personas implicadas y generosas en este esfuerzo que tuvimos la suerte de conocernos y coincidir gracias a las redes sociales, fundamentalmente en Tuiter. Hoy viajo hacia Madrid para participar en un congreso anti tasas pero mis sensaciones no son las de ir al congreso. Siento la emoción y el ansia propia de los instantes previos a reencontrarte con amigos a los que hace mucho tiempo que no ves y sabiendo que va a ser un día intenso en emociones.



Me gustaría que tu que lees estas líneas puedas vivir esta experiencia, que te sumes y te unas. Que te embarques en esta lucha con tan gloriosos objetivos. En definitiva que te diviertas y disfrutes. Que seas participe y miembro de la ya temible brigada tuitera.

Pues la brigada sigue cargando.

jueves, 19 de noviembre de 2015

ESTRES

El tiempo transcurre veloz e implacable. Hay a quien se le hacen las semanas largas, las mías transcurren a toda velocidad. Cuando me quiero dar cuenta ya es jueves con la sensación de un montón de tareas pendientes. Y tras un viernes vendrá un lunes, y tras una semana otra semana y así cuando te quieres dar cuenta se aproxima el final de año. Y aproximarse el final de año me traslada a un año atrás, a esta entrada que titulé agotamiento.

En ella expresaba a donde me había llevado un ritmo profesional y personal endiablado, a una crisis de ansiedad como no había tenido nunca. Y desde entonces y a lo largo de este año algo cambió. No es lo único que cambió en mi vida, muchas cosas importantes han cambiado. Pero había conseguido mantener el estrés controlado, ese caballo tan dado a desbocarse estaba sujeto en todo momento por las riendas porque aprendí que ser feliz implica ser dueño de tu tiempo y ser dueño de tu tiempo implica saber lo que quieres y cuando lo quieres, y destinar a ello el tiempo. Y no que llenes el tiempo con cosas que no sabes por qué estás haciendo o que el propio tiempo o la falta del mismo tome el control sobre tu vida, sobre tu humor, sobre tus dedicaciones y afecte a tus emociones.



Hoy de repente siento que el estrés se desboca, la sensación de falta de tiempo para hacer todo lo que tengo que hacer, me he sentido como esos días que me llevaron al agotamiento. Así que he parado. Sí, cuando tengas esa sensación no te dejes arrastrar. Para, respira, observa, reflexiona. ¿qué es lo que quieres hacer? Porque lo que tienes que hacer no necesariamente coincide con lo que quieres hacer. Y ten claro a lo que quieres destinar el tiempo, y que tienes que tener tiempo para ti mismo.

Y no te dejes arrastrar por la incompetencia ajena, por el egoísmo de terceros, identifica los factores estresantes y no te dejes arrastrar por ellos.

Así que he parado, he respirado, he reflexionado, he escrito esta entrada, he cogido las riendas del tiempo. Y ahora empezaré a solucionar.

Aunque me falte el tiempo

domingo, 15 de noviembre de 2015

ESTAMOS EN GUERRA?

"Si, estúpido". Es lo que me contestaría más de uno en Tuiter estos días. El viernes noche me debatía entre un extraño embotamiento que me generaba la información que iba recibiendo por Tuiter sobre los salvajes acontecimientos en París junto con una maravillosa sensación que hacia años que no tenia de como una red social posibilitaba estar viviendo con inmediación lo que estaba ocurriendo a muchos kilómetros. Pero pronto esa sensación se fue diluyendo ante el impresentable comportamiento de muchos carentes de la capacidad de respetar las opiniones ajenas y que cada vez con mayor facilidad adoptan comportamientos agresivos en las redes sociales.

Curiosamente hoy hay un excelente artículo en el mundo por Enric González que atiende al título de esta humilde entrada. Y es que si estamos en guerra me gustaría saberlo claramente: contra quien y desde cuando. Para que dentro de unos años no puedan venir vergonzosos políticos a decir que no lo estábamos u otros a decir que si. Que por algo existen las declaraciones de guerra.

Y es que como occidentales estamos desorientados. Cuando lo que en otros sitios es el pan nuestro de cada día ocurre en nuestras casas sentimos al enemigo a las puertas (pero que enemigo?) y empezamos con el je suis esto y je suis lo otro, con lazos negros, filtros en nuestras fotos (todo ello tremendamente efectivo y solucionador). Y con insultos, con insultos hacia quien no piensa como tu.

Y es que la guerra lo justifica todo: la agresividad, la violencia, restringir derechos, y que salgan los cobardes bastardos a ajustar cuentas.

Mientras obviaremos cosas como que si estamos en guerra deberemos de una vez por todas entender la situación de los refugiados y nuestra obligación para con ellos. O que si los terroristas buscan acabar con la libertad y la democracia no le encuentro sentido a responder a sus ataques con menos libertad y menos derechos.

Pero mucho me temo que en realidad, Occidente no quiere atender las causas y resolver los problemas. Que lo que le preocupa no es la guerra sino tener al enemigo a las puertas. Y que para no tener esa sensación somos capaces de sacrificar cualquier cosa.

Y quizás por eso nadie nos ha explicado contra quien ni desde cuando estamos en guerra. También puede ser por lo que parece que estas cosas sólo nos las preguntemos los estúpidos y los gilipollas. Pero prefiero estar en este grupo que no en el de los intolerantes.

martes, 10 de noviembre de 2015

CHERCHEZ LA FEMME

En mi adolescencia me gustaba leer libros de Agatha Christie que tuvieran como protagonista a Hercules Poirot. A dicha lectura permanece unido el recuerdo de esta frase "cherchez la femme" que utilizaba Poirot en sus indagaciones detectivescas. No se trataba de que buscara como culpable a una mujer, sino que la frase ha de interpretarse en el sentido de que cuando indagues la razón de un comportamiento o de una situación busca a quien o qué aprovecha. El móvil que tantos crímenes ha resuelto en las novelas de detectives.

Ayer se produjo una declaración dirigida a iniciar el proceso de desconexión de Cataluña del resto del territorio conocido como España. Quien me conoce sabe de mi más extremo respeto a las diferentes maneras de pensar incluido a quienes tienen un sentimiento nacionalista, pero me interesa destacar de la situación otro aspecto el precisamente "cherchez la femme".

Sinceramente tengo la sensación en todo esto de estar contemplando una opereta bufa con dos actores principales, bastante malos por cierto. Uno Mas y el otro Rajoy. Ambos "lideran" dos partidos políticos claramente asociados a la corrupción y todo apunta a que están enfangados hasta el cuello en la misma. Es fácil ver los paralelismos entre ambos partidos en los dos escenarios, el nacional y el autonómico. Explico últimamente a quien me quiere oir que una de las reglas de los partidos políticos gobernantes en este territorio llamado España es generar un problema detrás de otro. De esta manera el primer problema queda diluido por el segundo, y el segundo por el tercero, y así sucesivamente. Cuando vas por el cuarenta y cinco ya nadie se acuerda del primero, ni del segundo, ni del resto. Solo tenemos atención para el último. Si no te lo crees querido lector, busca en la hemeroteca y verás como todos estos últimos agostos ha habido un problema territorial con Gibraltar. ¿que ha ocurrido con el de este último agosto? ¿a que ya no lo recuerdas? Precisamente ahí está uno de los méritos de la brigada tuitera a la que pertenezco, hacer que el problema de la Justicia no quede sepultado y se mantenga en primera línea de visión de la ciudadanía.



Pero volvamos a la opereta bufa catalana. Dos partidos Pp y CIU claramente afectados por una vergonzosa corrupción, con sus dirigentes al parecer lucrandose de manera indignante si tenemos en cuenta la situación de emergencia social que pasan muchos de sus compatriotas; ambos mientras han gobernado han realizado en el ámbito de sus competencias una sistemática demolición del estado social laminando derechos como la educación y la sanidad. ¿acaso no tienen un interés común?

Así que cada vez estoy más convencido que la opereta que se está representando tiene como sentido crear ya el problema definitivo, a las puertas además (qué casualidad) de unas elecciones generales. Luego llegaran a un acuerdo satisfactorio para ambos mensurable como no en dinero y lo llamaran negociación y acuerdo. Me ratifica en esta impresión las reacciones por ambos bandos. Ahí tenemos a Rajoy agarrandose al más cercano diciendo "sueltame que le meto" y al gallito de Mas sacando pecho cubierto por una nutrida tropa que le hace de trinchera. No veo alarma social alguna, ni a gente como Mayor Oreja o Jimenez Losantos en las urgencias de ningún hospital con una angina de pecho ante el desafío soberanista. Vemos enérgicas acciones por un lado como declaraciones y por el otro de solicitar un informe para interponer un recurso ante el Tribunal Constitucional.

Y todo sería cómico, si esto no estuviera generando tensiones ciudadanas y se estuviera jugando con los sentimientos, creencias y valores de muchas personas. Si el tiempo que deberían destinar a resolver los graves problemas de los ciudadanos no lo destinaran a crear nuevos. Y luego que algunos se sorprenden de que las banderas no tengan valor o importancia para muchos. Cuando algunos las utilizan para cubrir su mierda.

domingo, 8 de noviembre de 2015

CUANDO LA SOLUCIÓN SE CONVIERTE EN PARTE DEL PROBLEMA

El titulo puede parecer chocante pero me doy cuenta que es una situación bastante habitual que además suele pasar desapercibida.

Supongamos querido lector un problema. Un problema importante, grave, serio, preocupante. Que en este caso afecta a una pluralidad de personas y que genera lo que se llama alarma social. Creo con pocas dudas que lo que peor le puede ocurrir a un problema es que haya alarma social, siempre y cuando queramos que se solucione el problema. Que ojo, otra cuestión que no queremos saber ni ser conscientes: no siempre todo el mundo quiere que se solucione.

Así que tenemos un grave problema, colectivo y que genera alarma social. Cuando muchos ojos se ponen sobre el problema se ponen también sobre las soluciones. Y aquí es donde surge una de las tendencias de los últimos años: la tendencia a querer solucionar el problema con normativas, con prohibiciones, con sanciones penales, con una normativa especifica, todo ello en una especie de escala de hipertensión legislativa. A mayor incidencia normativa mayor repercusión política de la cuestión.

Ay. Con la política hemos topado. Bien porque la cuestión pueda tener connotaciones políticas o porque de repente su solución entre dentro de los parámetros de lo políticamente correcto, porque entonces estos parámetros se impondrán por mucho que los datos objetivos demuestren que las soluciones aplicadas sean incorrectas. Una estupida maquinaria social se pondrá en marcha y reforzará progresivamente ahondar en unas soluciones que no lo son, que ni funcionan ni son eficientes ni eficaces. Pero se habrá instaurado una estupidez colectiva que repetirá como esas masas abducidas propias de las películas de terror, los mensajes que los pregoneros de lo políticamente correcto sermonean desde sus púlpitos. Amable lector, haga el ejercicio de observar como esos mantras son reiterados y repetitivos o como quien accede como nuevo a un cargo o responsabilidad repite parámetros, conductas y frases de sus predecesores.

Porque es lo que se espera y porque estamos acostumbrados a hacer lo que se espera. Es lo que se llama la espiral del silencio según la cual cuando pertenecemos a un grupo tendemos a manifestar públicamente lo que pensamos que el grupo va e entender como correcto. Y sucumbimos a la dictadura del pensamiento único y de lo políticamente correcto.

Porque ay de ti si te ocurre tener pensamiento crítico y discrepar, si se te ocurre decir que la solución es equivocada o mejorable. O meramente que la solución impuesta que tiene el visto bueno del colectivo, la normativa, la sanción penal o la legislación específica no es la panacea, el bálsamo de fierabras o la piedra filosofal. Porque lo mas probable es que seas lapidado. Así que habitualmente callas y observas. Te lamentas de la falta de consciencia sobre el error porque te gustaría que el problema se solucionara y sabes que persistir en el error mantiene o aumenta el problema.

Y es que en ese momento, la solución se ha convertido en parte del problema.