jueves, 3 de abril de 2014

VALOR AÑADIDO Y PROCURADORES

Cuando a raíz de hablar del proyecto de ley de Servicios Profesionales he tratado la posible compatibilidad de las funciones de Abogado y Procurador, normalmente muchos Procuradores que leían el texto lo entendían como un ataque a sus funciones, cuando lejos de ello, y en previsión de un determinado escenario me limitaba a reflexionar sobre la necesidad de que los profesionales, y en particular los Procuradores, se preocuparan, nos preocupemos, por aportar valor añadido a nuestra función. Especialmente polémica en su día fue esta entrada.

Voy a contaros lo que me ocurrió la semana pasada, en un asunto del turno de oficio, procedimiento ordinario contencioso administrativo que se sigue ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Para mejor comprensión la sede del TSJ está ENFRENTE de mi despacho como se ve en la foto.



Bien, estabamos a la espera de que se nos de traslado del expediente administrativo para formular la demanda contenciosa. El expediente administrativo se entrega al Procurador que lo hace llegar al abogado para la correcta realización del escrito. La cosa era tan sencilla como que la Procuradora en este caso, cruzara la calle (dos semáforos) y me lo acercara al despacho.

Recibo un fax en el cual me indica que tiene el expediente y que me va a dejar el expediente en el cajetín de la Ciudad de la Justicia. Según google maps hay 2,7 kilómetros de mi despacho a la Ciudad de la Justicia de Zaragoza.

Contacto telefónicamente con la citada. Con todo respeto le digo que "no me gusta" que haya tomado tal decisión unilateral. Que dado que tenemos que trabajar en un asunto en equipo tratemos de hacerlo de la manera menos penosa para ambos y que antes de tomar decisiones de este tipo las comentemos. Creo que lo procedente no es tomar la decisión unilateral de dejar un expediente (o un escrito, o lo que sea) en un sitio, sino previamente comunicar y de esta manera encontrar la solución correcta a los intereses de ambas partes. Le indico que estoy dispuesto a que alguien de mi despacho se desplace al suyo a recoger el expediente (según google maps de mi despacho al suyo hay 450 metros).

Se enfada.

Valga el ejemplo para lo que indico de la necesidad de dar valor añadido. Una correcta gestión sería haber averiguado con anterioridad (doy por supuesto que no lo hizo, porque sino sería de traca) la localización de mi despacho, darse cuenta que está ENFRENTE de donde recoge el expediente, cruzar la calle y acercarlo. Eso sería valor añadido, por adaptarse y tomar una solución idónea con el menor coste de recursos de todas las posibles.

En vez de eso se toma una decisión unilateral sin analizar ni estudiar la situación. Está claro que la mecánica procedimental del profesional (dejar las cosas en el juzgado) se impone al análisis. Creo que el mero estudio de las distancias ya indica que lo menos adecuado es la decisión unilateralmente tomada por la Procuradora que además genera perjuicios innecesarios, tener que desplazarme 2,7 kilómetros si preciso el expediente con inmediatez.

Si se hubiera optado de inicio por la comunicación, tal y como yo le indique, se hubiera encontrado la solución más satisfactoria para las necesidades. La adecuada comunicación entre los intervinientes en un proceso genera valor añadido.

Enrocarse y tratar de justificar por su parte una decisión errónea, como así sucedió, no genera valor añadido.

Y por último, lector, tras un incidente de estas características, piensas que eso me hace pensar que los procuradores son necesarios o que son prescindibles? Si facilitas, en vez de dificultar; si comunicas, en vez de escalar el conflicto; si generas soluciones, en vez de obstáculos. Entonces estás dando valor añadido.

Entiendo y soy comprensivo con que los Procuradores en Zaragoza están en el turno por obligación, lo cual considero un error. Entiendo y soy comprensivo con que la retribución que perciben con ello es una mierda. Pero lo que no es entendible es que la solución a ello sea perjudicar a otro profesional, que también percibe una retribución de mierda. 

Esa es otra reflexión, hacer las cosas por obligación suele generar malos resultados.

Pero independientemente de ello, como profesional, has de entender las situaciones como una oportunidad. En este caso la de vender tu profesión y que sea un escaparate de tu profesionalidad. Y para eso hay que dar valor añadido. Y no restarlo.


Que qué pasó al final con el expediente? Pues que tuvo que ir una persona de mi despacho a recogerlo al despacho de la Procuradora.


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