jueves, 12 de febrero de 2015

CAMBIOS EN LA REPRESENTACION DE LA ABOGACIA

Dos días intensos durante el fin de semana en tuiter a causa de una visita del Ministro de Justicia a un pleno del Consejo General de la Abogacía Española y lo que se entendió por gran parte de la abogacía de base, agrupada mayoritariamente en la muy conocida brigada tuitera que el domingo apareció no solo en la edición digital sino también en la "analógica" de El Pais. Días de nerviosismo, sobre todo el sábado, en las que igual no se expresaron las ideas de la manera más adecuada, en algunos casos se atacó a quien no se debía, y hubo diversos rifirrafes entre miembros y defensores de representantes institucionales y otros que no lo eran. Lo que a partir de este momento se recogen son estrictamente mis opiniones y reflexiones personales que nadie vea nada más allá de lo escrito ahora que las aguas se han calmado aunque recordemos aquello de tener cuidado de las aguas mansas.

(Este tipo de afirmaciones suelen ser innecesarias, pues las opiniones siempre serán personales y siempre habrá quien quiera ver cosas distintas a las expuestas e incluso quien premeditamente las busque).

Algunas ideas sacadas de lo ocurrido esos días:

* las reglas están cambiando. Ya no hay una abogacía dócil o desinteresada sino que reclama una mayor actividad y presencia en los cauces de decisión. De algún modo se supera poco a poco esa pasividad innata del abogado, poco propenso a participar o tomar acciones de la que mucho se ha abusado. Cada vez son más los abogados que toman un papel activo, que quieren estar correctamente informados y demandan cauces efectivos de participación en sus instituciones. Y muchos de ellos se concentran en las redes sociales.

* democratización de las redes sociales. Las redes sociales son un elemento de democratización. Igualan a los intervinientes y les dan las mismas herramientas, optimizan el poder comunicar y contactar con otros. Se convierten en un altavoz de reclamaciones o quejas. Tienen un gran poder potencial beneficioso para las organizaciones y colectividades. Son obviadas sistemáticamente por las representaciones institucionales sin incorporarlas como cauces de participación democrática.

* legitimidad democrática. Cada vez tengo más claro que el sistema de Colegios Profesionales está caduco y obsoleto, que debe renovarse. Ya no se puede pensar como se expresaba por algunos que solo tienen legitimidad quienes han sido elegidos representantes. En primer lugar el sistema de elección de representantes tiene muchos déficits porque no todos los abogados pueden "permitirse" el dedicar tiempo a la actividad colegial; en algunos colegios vease el de Madrid fue "sonada" las últimas elecciones y las facilidades para que determinados "grandes" despachos puedan (en ese caso no) mantener juntas proclives a sus intereses. ¿son verdaderamente las juntas de gobierno representativas de todos los intereses? Cada vez hay más diferencias entre abogados sin que esa pluralidad tenga un reflejo en las juntas. Qué decir del Consejo de la Abogacía. Y muchos abogados piensan que hay otras vías de participación o de expresión, de manifestar sus reivindicaciones. Hasta el momento salvo excepciones (iniciativas por la reducción o eliminación de los Colegios) los planteamientos han sido de carácter integrador, proponiendo el cambio. Pero habitualmente los planteamientos integradores si no son escuchados por quien ostenta el poder suelen evolucionar.

* no hay democracia si no hay participación. No hay participación sin información. La calidad democrática de un sistema se mide por la calidad de la participación de los representados. Si no facilitas e incrementas la participación de los mismos tu sistema se debilitará y entrará en crisis cuando se da una corriente de representados con mayores demandas de participación. Y para que haya una efectiva participación el representado tiene que estar convenientemente informado de lo que hace el representante. Esta es una queja clásica, histórica, reiterada, repetida. Por algo será. Los representantes dicen que informan, el representado no se siente informado. Hay que estar atento a las sensaciones, tener mayor humildad y aunque uno piense que está haciendo lo correcto revisar si la otra parte tiene razón, incluso aunque pensemos que no la tiene.

* transparencia. Una demanda cada vez más social, la transparencia. Se quiere saber qué se hace, en qué se invierten los presupuestos, pero con concreción, no con unos balances con partidas genéricas. No hay que tener miedo a la transparencia si no haces nada incorrecto. ¿Hay transparencia? No.

* cargos que no aceptan críticas. Algo muy habitual pero inconcebible. Si alguien ostenta un cargo se expone a ser criticado. De hecho va a ser lo habitual y de hecho siempre va a haber alguien que nos critique. También entiendo que algunas críticas pueden ser injustas y duelen. Pero seamos conscientes de que el representado tiene derecho a quejarse. Y entendamos las quejas como una oportunidad de corregir y mejorar. Todas las partes.

* si la abogacía no se siente escuchada reacciona. ¿De donde surge la gran movilización de la brigada tuitera? Pues en muchas personas puede haber la sensación de que quien tiene que actuar no actúa. Escribí en su día respecto a la sensación de la primera movilización contra las tasas, que percibí la potencialidad de un gran grupo, dispuesto y ansioso por colaborar. Deseando que la abogacía institucional los liderara. No se produjo tal liderazgo y se han liderado a ellos mismos. Si la abogacía de manera mayoritaria llegara en algún momento a no sentirse representada ¿que pasaría?

* Sorpasso. ¿Se ha producido ya un sorpasso de los representados a los representantes? Se me puede acusar con razón de no ser objetivo, pero insisto en que son mis reflexiones personales. En mi opinión en estos momentos un rotundo SI en lo que supone la brigada tuitera. Cualquiera que haya seguido sus acciones y sobre todo la repercusión de las mismas, la capacidad de implicar a otros colectivos y personas con la causa que defiende y sus acciones así como la enorme suma de apoyos y militantes así lo indica. La abogacía institucional bien haría en darse cuenta de ello y sumarse a la causa. La brigada siempre ha sido complementaria, pero ya no vale el don tancredismo.

* discurso de los de arriba contra los de abajo. Es fácil que en este escenario se desarrolle un discurso de los de arriba contra los de abajo con la consiguiente fragmentación y ruptura. 

* Significativos silencios. También hubo durante esos días significativos silencios durante el rifi rafe tuitero. Dicen mucho los silencios. Como tuitee el otro día es preferible tener un mal día en tuiter, un enganchón, algo que es totalmente normal y natural que no adoptar una postura pasiva y buenrollista sin mojarse.



En resumen un complicado escenario en el que utilizando términos de mercado no hay ajuste entre la oferta y la demanda. Entre la demanda de los representados y lo que ofertan los representantes. El otro día no dejó de ser un rifirafe puntual, pero los conflictos no son necesariamente negativos. De lo del fin de semana pasado se pueden sacar aspectos positivos, y esa es la intención de esta entrada, la de colaborar, aportar y sugerir. Espero que así se entienda. Pero como no se produzca una inversión, se busquen ajustes, se atienda al otro, se escuche y se generen cambios, mal futuro se espera.


Nota.- Algunas de las cosas que hay entre líneas no dejan de ser similares a otros procesos sociales que se dan en la actualidad. Para mi son muy evidentes. Parece que no para todos.

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