sábado, 19 de julio de 2014

LOS RETOS DE LOS PEQUEÑOS Y MEDIANOS DESPACHOS

Como indicaba en la entrada de ayer voy a participar en el curso "Hacia una nueva abogacía" en la sede de la UNIA en la Rabida hablando sobre nuevas formas de ejercer la abogacía.

Creo que será necesario partir de un análisis de los pequeños y medianos despachos, que son donde ejercen la mayoría de los abogados de este país, para a partir de ahí lanzar las ideas de los cambios que considero que se están produciendo o que entiendo que son los que se deberían de hacer.

En los 16 años que llevo ejerciendo he visto como se va implantando con dificultad un cambio conceptual o de enfoque en la abogacía a pesar de que poco o nada ha variado la formación que reciben los abogados. Así cuando empece a ejercer persistía y resistía cual Numancia una visión estanca de la abogacia conceptuada como una profesión liberal, con sus propias reglas y que poco o nada tenía que ver con otras y desde luego nada que ver con una empresa o negocio. A título de ejemplo en aquellos tiempos la publicidad estaba prohibida y por imposiciones externas (competencia) se produjo una apertura aunque se confundía marketing con publicidad.

Como dudo esto poco a poco va cambiando más debido a presiones externas que internas. Lo cierto es que la abogacía deberá asumir que su despacho es una empresa y un negocio, con unas particularidades muy específicas pues trabajamos defendiendo derechos, pero que nuestros clientes también nos van a ver y nos ven desde esa perspectiva empresarial y de mercado. 

Esto supone que las labores a desarrollar en los despachos por los abogados integrantes de los mismos exceden de la mera prestación de servicios jurídicos, debiendo contemplar tareas de gestión, de marketing, de formación y lo que ahora se llama networking, entre otras. Teniendo clara la necesidad de tales tareas los despachos deberán decidir como afrontan las tareas si bien por los integrantes de los mismos o de manera externa.

Esta multiplicidad de tareas afecta a la gestión del tiempo pues son muchas tareas que exigen una dedicación mínima y que quien no las preste o atienda adecuadamente partirá con una desventaja competitiva. Esto afectara especialmente a formas clásicas de ejercer la abogacía y en particular cuanto más pequeño sea un despacho. 

Y es que todo ello debe ir dirigido a la calidad en la prestación del servicio jurídico y en la atención al cliente y a resolver lo que yo llamo la paradoja entre la especialización y la fidelizacion del cliente. Los clientes buscan una especialización en la materia jurídica en cuestión pero a la vez si han depositado la confianza en un abogado, en un despacho, quieren que sea cual sea su caso, ser atendidos por ese despacho. Como resolver esta paradoja?

Por ultimo en este apartado hay que cambiar el concepto de especialización pues no hay que entender las especializaciones como compartimentos estancos. Un buen asesoramiento contractual exige un conocimiento complementario fiscal. El experto en extranjeria ha de tener unos sólidos conocimientos de administrativo y así sucesivamente.

Que estructura es la más adecuada para cubrir con garantías de calidad y con la adecuada rentabilidad todas las exigencias del cliente actual y del futuro?

Sobre estas y otras cuestiones profundizare en mi intervención.

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